domingo, abril 23, 2006

solo yo....lo que escribo...

Hoy te miré otra vez,

estabas ahí, en tu mundo casi en blanco,

del cual resucitas cada vez con más fuerza.

Quieres seguir viviendo, y yo también,

afuera, sí, afuera de este manto,

de aquel que nos envuelve en un lamento oculto para el mundo,

para el mío, para el tuyo.

Somos uno, y lo sabes, lo piensas, y no quieres creerlo,

¿Por qué? No lo sabes,

o simplemente, no quisieras saberlo.

Te quiero, y no sabes cuanto me angustio

cuando al escuchar tu voz, no estas,

cuando al respirar tu olor, no estas,

cuando al sentir tu piel, no estas.

Y despierto en mi cama y miro el rincón vacío,

y trato de tocarte, y una lágrima cae,

sobre mi almohada mi llanto aflora,

cierro los ojos, y estás,

pero aún así no puedo tocarte,

no puedo tenerte entre mis brazos otra vez,

sí, entre mis brazos y tu mano en mi cabeza,

llenándome de alegría,

y mi debilidad expuesta a tus dedos.

Sí, te quiero, y ahora estoy mas seguro,

más que siempre y que nunca,

más que jamás, y te espero,

te esperaré como lo hago cada noche que vivo,

cada día en que sueño.

Y cada momento que te tengo, frente a mí,

y no puedo tocarte porque no estás, cuando abro mis ojos.

Y tu imagen se desvanece.

Cuando mi respiración es al despertar,

y ya no estás.

Pues ti imagen como la bruma,

Solo con la leve brisa de mi respiración al despertar, se va, se extingue.

Pero yo se que está, porque la vi,

la sentí, la cree para mi, y mi piel es testigo de aquello,

de tu cuerpo al mío,

de tu Ser al mío.

Te querré siempre, aunque no lo sepas,

aunque jamás lo sepas,

aunque jamás te vuelva a ver,

a tocar, a sentir, a querer,a vivir, a ...

Al imposible, al amor que está lejos, al que jamás llegará.

tiempo

Tiempo.

O “solo esperando que el día, en que pueda estar a tu lado”.

En un segundo más se acaba el que ya pasó. Como en una ráfaga insaciable, inconmensurable, infinita, los segundos pasan con un trozo más de mi vida.

Dependerá del momento, del tiempo, del segundo que pasó y me arrancó una partícula de piel.

Sí, tienes razón, en este segundo tengo pena, tengo tristeza. Estoy sentado en el sillón que hice con mis manos, y no hago más que añorarte, pensarte en la nebulosa que me mantiene estático, inmóvil en este segundo, y en que pasó, y también en el que vendrá.

Hoy sólo quería escribir, escuchar la lluvia que cae en el techo de cinc, y ver como la copa de enfrente se vacía como por arte de magia.

Sí, sabes que esto es para ti, que las letras mías son a ti, que lo creo solo para ti, para que me veas y me sonrías nuevamente.

Sí, la creo para que me veas en las letras desordenadas de la hoja manuscrita. Y que me recuerdes. Y que me pienses y te sonrías como ahora, sí, así, se esa forma, con lo que leíste el segundo anterior, en el de ahora y en el siguiente.

¡Los segundos pasan verdad¡ El que era antes es un recuerdo para el que es ahora, pero así es la vida, así es; Un recordarte en el segundo de mañana, y tenerte hoy en el segundo que pasó.

La copa de enfrente está vacía, quizás se derramó, quizás la tomé, quizás...no lo se, ya pertenece al pasado, a aquel que me toma desde el interior y no me suelta. De aquel que me restriega en la cara sus imágenes vidriosas acuosas.

Pero ¿Cuánto suman los segundos que ya pasamos? ¿Aquellos que podemos recordar, pero que celosamente no se mueven de su lugar? Piensa bien, lo sabes. Serán entonces el segundo de ahora con el que ya pasó. Serán el que a tiempo pasado se revela y se regenera en el siguiente, y el que viene justo ahora. Pero juntos, tú, yo,... y el tiempo que se nos escapa de las manos.

Recuerdo

Recuerdo

O “memoria de la lluvia infantil de cualquier invierno”.

Son las 11:24:48 PM. No puedo dormir y me levanto para encontrar este lápiz en el velador.

...el recuerdo que se desase, que regresa, que quiero y guardo.

Llegó a mi casa, lo invité el fin de semana, como lo había intentado tanto tiempo.

Llega y río junto a él. Está enamorado, y creo que yo también, cada cual de su ilusión lejana (Yo de mi arco iris señal de alianza a los dos, a mi y a ella en la lejanía). Lo veo en su cara blanca, con esa barba sin afeitar y los ojos negros que se abren bajo su tosca frente.

¿¡Mamá, dame mil pesos!?, ruego y pregunto a la vez.

Es de noche, llueve, y salimos juntos. ¿Caminar o carretear?

Voy por la calle, doy pasos largos, en la ciclo vía va él, lo miro de reojo y me siento triste,-¡Vamos, arregla la cara¡- le digo.

Sólo seguimos bajando a la ciudad, caminamos, el suelo, y sus gotas son obstáculos que se esquivan de manera rápida.

Avanzamos, compramos una botella, caminamos, nos embriagamos con el afable sabor. ...Lloro, tengo pena. El recuerdo de un arco iris me duele a la mitad de un sorbo suicida.

Miro la luminaria y la lluvia cae cada vez más fuerte, cada vez con más brío.

Estamos empapados y la botella ya se nos acabó,-Veo doble- y la riza espontánea que se nos escapa y no se escucha por el sonido del agua que cae fuera de nuestro refugio.

-¡Vamos¡-le digo, y corremos juntos como un par de niños que han sido liberados de un encierro perpetuo. Corremos y saltamos, nos empapamos completos; mojados y felices, emborrachados y seguros de estar el uno con el otro, caminando juntos ahora a mi casa,

La lluvia sigue, cae casa vez más fuerte, la luz amarilla de la calle nos delata enfermos, mareados, aturdidos.

Él quiere verla y yo se en donde vive, pero el simple echo de no poder caminar me trastorna o inquieta un poco. –Vamos, llévame-me dice,-pero es tarde- respondo- veamos si las luces aún están encendidas en su casa, OK?, -OK-.

Caminamos por más agua y no entiendo nada, estoy casi aturdido y mi compañero, mi compañero casi enamorado.

Legamos donde ella, aún está despierta, -¿Tienes un paraguas que nos prestes?- pregunto mientras él, embobado, no habla, no respira, sólo la mira.

-Gracias, nos vemos otro día- digo, -Andan tomando, los caché...jaja.- dijo ella. Y él, absorto, no responde, su cara aún más pálida no responde, sólo la ve a ella.

-Chao, y ........gracias por el paraguas- digo.

-¿Realmente estás enamorado?- le pregunto, -no lo se-, me responde. Lo miro a la cara, lo veo triste.

La lluvia cae y se dibuja una lágrima falsa en su rostro, sólo es lluvia, pero puedo ver amor y tristeza en sus ojos, aún más negro por la noche.

Lo abrazo firme, y caminamos juntos bajo ese paraguas negro.

Me veo caminando, abrazado a él y viceversa, caminando bajo esa lluvia gris del invierno.

Me veo junto a él, caminando por la calle, aún “borrachios” y enamorados cada cual de su ilusión, de su niña amada. Abrazados bajo un paraguas. Bajos la lluvia de invierno, caminando a mi casa.

A mi amigo Cristian, y los días en que no importaba nada más que ser felices.

recuerdo

Recuerdo

O “memoria de la lluvia infantil de cualquier invierno”.

Son las 11:24:48 PM. No puedo dormir y me levanto para encontrar este lápiz en el velador.

...el recuerdo que se desase, que regresa, que quiero y guardo.

Llegó a mi casa, lo invité el fin de semana, como lo había intentado tanto tiempo.

Llega y río junto a él. Está enamorado, y creo que yo también, cada cual de su ilusión lejana (Yo de mi arco iris señal de alianza a los dos, a mi y a ella en la lejanía). Lo veo en su cara blanca, con esa barba sin afeitar y los ojos negros que se abren bajo su tosca frente.

¿¡Mamá, dame mil pesos!?, ruego y pregunto a la vez.

Es de noche, llueve, y salimos juntos. ¿Caminar o carretear?

Voy por la calle, doy pasos largos, en la ciclo vía va él, lo miro de reojo y me siento triste,-¡Vamos, arregla la cara¡- le digo.

Sólo seguimos bajando a la ciudad, caminamos, el suelo, y sus gotas son obstáculos que se esquivan de manera rápida.

Avanzamos, compramos una botella, caminamos, nos embriagamos con el afable sabor. ...Lloro, tengo pena. El recuerdo de un arco iris me duele a la mitad de un sorbo suicida.

Miro la luminaria y la lluvia cae cada vez más fuerte, cada vez con más brío.

Estamos empapados y la botella ya se nos acabó,-Veo doble- y la riza espontánea que se nos escapa y no se escucha por el sonido del agua que cae fuera de nuestro refugio.

-¡Vamos¡-le digo, y corremos juntos como un par de niños que han sido liberados de un encierro perpetuo. Corremos y saltamos, nos empapamos completos; mojados y felices, emborrachados y seguros de estar el uno con el otro, caminando juntos ahora a mi casa,

La lluvia sigue, cae casa vez más fuerte, la luz amarilla de la calle nos delata enfermos, mareados, aturdidos.

Él quiere verla y yo se en donde vive, pero el simple echo de no poder caminar me trastorna o inquieta un poco. –Vamos, llévame-me dice,-pero es tarde- respondo- veamos si las luces aún están encendidas en su casa, OK?, -OK-.

Caminamos por más agua y no entiendo nada, estoy casi aturdido y mi compañero, mi compañero casi enamorado.

Legamos donde ella, aún está despierta, -¿Tienes un paraguas que nos prestes?- pregunto mientras él, embobado, no habla, no respira, sólo la mira.

-Gracias, nos vemos otro día- digo, -Andan tomando, los caché...jaja.- dijo ella. Y él, absorto, no responde, su cara aún más pálida no responde, sólo la ve a ella.

-Chao, y ........gracias por el paraguas- digo.

-¿Realmente estás enamorado?- le pregunto, -no lo se-, me responde. Lo miro a la cara, lo veo triste.

La lluvia cae y se dibuja una lágrima falsa en su rostro, sólo es lluvia, pero puedo ver amor y tristeza en sus ojos, aún más negro por la noche.

Lo abrazo firme, y caminamos juntos bajo ese paraguas negro.

Me veo caminando, abrazado a él y viceversa, caminando bajo esa lluvia gris del invierno.

Me veo junto a él, caminando por la calle, aún “borrachios” y enamorados cada cual de su ilusión, de su niña amada. Abrazados bajo un paraguas. Bajos la lluvia de invierno, caminando a mi casa.

A mi amigo Cristian, y los días en que no importaba nada más que ser felices.

lunes, abril 03, 2006

27/03/06

Y te recuerdo otra vez,
Y te veo cerca,
Tanto como te tuve una vez
Entre mis brazos a tu cuello,
A tu mejilla amiga, a ti.

Me desperté de ese sueño liviano,
(Tanto que me costaba sacarlo de encima)
Desperté otra vez, como pretendí hacerlo en el sueño
En donde ya no estabas,
Y me perseguías, me respirabas cerca,
Sin estar tú a un metro, o a muchos.

No soy feliz, y lo sabes,
Lo prohibido es gloria
El éxtasis que llena,
Y me llenas, me conmueves y me mueves con sólo respirar.

Hoy te siento más cerca que nunca
Cuando aún sigues ahí, lejos,
Pero algo cambió, algo nació en ti y
Algo resucitó en mí, como la primera vez,
Y te dejé, y no hice nada,
Sólo me dejé y lo olvidé para poder recordarlo siempre.

Deseo verte, tenerte cerca otra vez,
Como lo hice sin que supieras, las tantas veces que estuviste presente,
Aquí, sí, frente a mí y yo frente a ti, mirándonos a los ojos,
Y diciéndonos que sí, yo también, vamos,
Que seremos lo que somos para siempre,
Pero es solo un juego, un vaso casi vacío, eso es.
Sólo eso.