Hoy te miré otra vez,
estabas ahí, en tu mundo casi en blanco,
del cual resucitas cada vez con más fuerza.
Quieres seguir viviendo, y yo también,
afuera, sí, afuera de este manto,
de aquel que nos envuelve en un lamento oculto para el mundo,
para el mío, para el tuyo.
Somos uno, y lo sabes, lo piensas, y no quieres creerlo,
¿Por qué? No lo sabes,
o simplemente, no quisieras saberlo.
Te quiero, y no sabes cuanto me angustio
cuando al escuchar tu voz, no estas,
cuando al respirar tu olor, no estas,
cuando al sentir tu piel, no estas.
Y despierto en mi cama y miro el rincón vacío,
y trato de tocarte, y una lágrima cae,
sobre mi almohada mi llanto aflora,
cierro los ojos, y estás,
pero aún así no puedo tocarte,
no puedo tenerte entre mis brazos otra vez,
sí, entre mis brazos y tu mano en mi cabeza,
llenándome de alegría,
y mi debilidad expuesta a tus dedos.
Sí, te quiero, y ahora estoy mas seguro,
más que siempre y que nunca,
más que jamás, y te espero,
te esperaré como lo hago cada noche que vivo,
cada día en que sueño.
Y cada momento que te tengo, frente a mí,
y no puedo tocarte porque no estás, cuando abro mis ojos.
Y tu imagen se desvanece.
Cuando mi respiración es al despertar,
y ya no estás.
Pues ti imagen como la bruma,
Solo con la leve brisa de mi respiración al despertar, se va, se extingue.
Pero yo se que está, porque la vi,
la sentí, la cree para mi, y mi piel es testigo de aquello,
de tu cuerpo al mío,
de tu Ser al mío.
Te querré siempre, aunque no lo sepas,
aunque jamás lo sepas,
aunque jamás te vuelva a ver,
a tocar, a sentir, a querer,a vivir, a ...
Al imposible, al amor que está lejos, al que jamás llegará.
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